Valores de Nuestra Casa

LOS VALORES DE NUESTRA CASA

La relación con Dios: Deuteronomio 6:5
Amamos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas. Nuestra prioridad es amarlo, obedecerlo y adorarlo, por sobre todas las cosas. Entendemos que si Dios no está, no tendremos vida. LUCAS 10:27.

El carácter de Cristo: ROMANOS 8:29.
La meta que Dios tiene tanto para el hombre como para la mujer en esta tierra es: que cada día, el carácter de Cristo sea formado en nuestras vidas. Porque Jesús es nuestro modelo, por tanto es a El quien tenemos que imitar, honrar, glorificar, adorar y seguir hasta cuando venga por segunda vez. EFESIOS 4:13-15; II CORINTIOS 3:18.

La Palabra de Dios: LEVÍTICO 26:3,4.

Cada decreto, cada estatuto, cada mandamiento, cada palabra y cada declaración hecha por Dios, escrita en Su Palabra, es Ley para esta Casa. Nuestro compromiso es hacerla vida a nuestra vida, lo cual se traduce en un constante testimonio de Su Verdad en nosotros. II TIMOTEO 3:16.

La familia: GENESIS 28:14.
Esta es el primer núcleo en el Reino de Dios. Creemos que si se pierde la familia, se pierde el fundamento de la sociedad. Por eso cuidamos y protegemos el matrimonio, porque esta es la voluntad de Dios. “Hasta que la muerte los separe” MATEO 19: 5,6. ECLESIASTÉS 4:12b. EFESIOS 2:19.

El propósito: EFESIOS 3:10,11.
El ser humano fue creado por Dios con un propósito. El plan de Dios es que dejemos un legado en la tierra. ECLESIASTES 3:11.

La pasión por el progreso: SALMO 1:3.
El deseo del corazón de Dios es que nosotros seamos prosperados en todas las cosa, es decir, prosperidad integral. Es por eso que uno de nuestros valores es avanzar hacia un crecimiento constante, hasta alcanzar la madurez, pasando por los diferentes niveles de fe, visión y gloria, para una bendición total. III JUAN 2. Jesús, siendo rico, se empobreció para darnos las riquezas espirituales, físicas, emocionales, financieras, etc. II CORINTIOS 8:9.

La transferencia generacional: ISAÍAS 54:13. El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, es nuestro Dios. El es un Dios generacional, traspasa, de una generación a otra, para que ellas puedan alcanzar herencia espiritual, material y emocional. Nuestro deseo como Casa es que nuestras descendencias sean benditas. HECHOS 3:25.